Andrea Adame
Editora Cine PREMIERE
Editora Cine PREMIERE
Es increíble pensar que han pasado 10 años desde que Chris Columbus sentó maravillosamente las bases de una saga (que de alguna forma u otra) ha estado presente en la vida de todos. Nos guste o no, actualmente la mayoría sabemos quién es Harry Potter.
Crecimos con el mago y hemos sido testigo del cambio que ha sufrido a través de los años, desde la primera cinta en la que básicamente era un filme para niños, hasta esta última entrega en la que se manejan temas mucho más obscuros y complejos.
La expectativa ciertamente era enorme para el filme final, debía hacerle justicia al libro de J.K. Rowling en tan sólo dos horas y cacho de película, y a su vez ser entretenida, emotiva, épica y maravillosa en fin, todas esas cosas que esperamos los fans y que muchas veces parecen inverosímiles. Mucho se discutió sobre si era necesario dividir la cinta final en dos partes, y aunque al principio muchos pensaban que no era algo imperioso, en definitiva considero que fue una decisión acertada.
Desde que inicia la película, David Yates director experimentado en la saga, nos lleva en un viaje sin paradas. Una vez que te subes debes adaptarte al ritmo rápido y sin miramientos que maneja, no puedes quedarte atrás. De todos los filmes, éste es el que mejor capta la esencia del libro, aunque claramente no todo puede ser textual, durante toda la cinta es evidente el sentimiento constante de urgencia y riesgo. Lord Voldemort nunca fue tan amenazante y el peligro está en todas partes.
Tal vez por este motivo, esta entrega podría parecer fría en algunos momentos clave, o no tan “épica” como algunos fans esperan. Sin embargo, si lo meditan es así como debía de ser manejada. Para estos momentos de la historia no hay tiempo ni siquiera para detenerte y llorar, eso te hace sentir el peligro y lo grave de la situación. Nos damos cuenta lo duro que es para los protagonistas madurar y mostrar una valentía sin igual en cuestión de minutos. Así como los personajes, el crecimiento que han tenido los actores es evidente. La unión de la tercia compuesta por Emma Watson (Hermione), Rupert Grint (Ron) y Daniel Radcliffe (Harry) nunca se sintió más real, la química entre ellos es evidente. Pero sobre todo es Radcliffe quien merece el mayor reconocimiento, ya que lleva todo el peso de la cinta y lo hace de manera ejemplar.
Definitivamente no saldrán decepcionados, la película cumple con lo que veníamos esperando. Hay momentos legendarios que quedarán en la memoria de todos nosotros, como la secuencia en Gringotts, la batalla en Howgarts y las emotivas escenas del profesor Snape, entre muchos otras. Es un final digno de una saga que nos acompañó durante tantos años y que seguramente lo seguirá haciendo.
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